Para qué sirve un jardín orientado al norte

La luz fría es luz uniforme. Hay toda una paleta que solo funciona en ella, y casi toda se desperdicia en un muro soleado.
Un jardín orientado al norte llega descrito como un problema. Vale la pena resistirse, porque su luz es la que todo pintor ha querido: constante, fría e invariable de la mañana a la tarde.
Lo que prospera en él es una lista concreta y bastante hermosa: helechos, eléboros, toda la paleta de sotobosque que se abrasa en un muro al sur. Un jardín que la asume parece deliberado. Uno que la combate parece un jardín fallido.




